Envejecimiento cutáneo: qué es y de qué depende
 

El envejecimiento de la piel se puede combatir con principios activos que actúan sobre diferentes causas.

Todos los seres vivos se enfrentan a la inevitable transformación fisiológica denominada envejecimiento. Un proceso irreversible, pero que es posible contrarrestar y retrasar; un deseo que tiene sus raíces muy lejos en la historia de los seres humanos y que estimula constantemente la investigación científica.

El envejecimiento cutáneo es uno de los problemas que más afecta a la civilización moderna. De hecho, la piel, con una superficie muy extensa, un papel de inestimable cobertura protectora y con su constante exposición a las agresiones del medioambiente, se ve especialmente afectada por los efectos del paso del tiempo.

Se empieza a envejecer en la edad adulta: aunque los signos se hacen visibles solo varios años después, generalmente ya alrededor de los veinticinco años la piel empieza a ralentizar las funciones vitales que le dan el aspecto fresco y compacto típico de la juventud.

¿Qué es el envejecimiento cutáneo?

El envejecimiento de la piel es un fenómeno fisiológico, muy gradual y extremadamente complejo, un proceso multifactorial que comporta la alteración progresiva de las funciones y por consiguiente del aspecto exterior de la piel del cuerpo y del rostro.
Los signos visibles dependen de una serie de cambios que afectan a las diferentes capas cutáneas.

Con los años, la epidermis (la capa más superficial) se hace más fina, el proceso de renovación celular ralentiza, la producción de sebo y la capacidad de retener la hidratación disminuyen y por eso la piel se vuelve más seca y frágil, favoreciendo la formación de las arrugas. Además, la pigmentación cutánea puede volverse irregular, con la aparición de discromías (las llamadas "manchas de la edad").

En la dermis, por el contrario, sobre todo debido a los cambios hormonales, disminuye la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, con la consiguiente alteración del tejido conectivo: la estructura que “aguanta" la piel se hace más fina y pierde firmeza y elasticidad, causando la flacidez cutánea típica de las pieles más maduras.

A nivel aún más profundo, en la hipodermis, se producen también cambios relacionados con el tejido adiposo, o grasa subcutánea, con pérdida de volumen y efecto «excavado» que afecta sobre todo a las mejillas.

¿Qué lo provoca?

En el proceso de envejecimiento cutáneo se superponen, incluso en diferente medida de una persona a otra, cambios causados por el envejecimiento cronológico y otros debidos al fotoenvejecimiento o photo-aging.

El envejecimiento cronológico avanza según un programa predeterminado a nivel genético, porque se trata de un proceso natural de senectud (envejecimiento) de las células. Eso significa que nuestros comportamientos no influyen de manera significativa sobre su velocidad de progresión. Sin embargo, la investigación científica no renuncia a estudiar las posibles estrategias para ayudar a combatirlo “alargando” la vida de las células.

El fotoenvejecimiento es una consecuencia de factores externos relacionados con nuestro entorno vital y los hábitos de comportamiento. Por tanto, la contaminación, el hábito de fumar y la alimentación, pero sobre todo los rayos UV (para las zonas expuestas al sol como el rostro) están considerados la causa principal de los signos del fotoenvejecimiento.

Además, en la mujer, hay que considerar también una influencia de tipo hormonal en los signos de la edad.
Como la piel es un tejido hormonodependiente, la disminución de estrógenos debido a la menopausia acelera su envejecimiento. Tiene lugar una reducción de los niveles de sebo, una disminución de la elasticidad y algunas modificaciones de la epidermis. La flacidez cutánea es uno de los fenómenos más evidentes en el periodo de la postmenopausia.

Envejecimiento cutáneo: cómo se manifiesta

Con el paso de los años, la piel en general, pero sobre todo la del rostro, experimenta alteraciones de distinta naturaleza, que se manifiestan con:

  • primeros signos del envejecimiento: microarrugas, leve acentuación de las líneas de expresión, escasa luminosidad, aspecto poco compacto, piel menos firme y elástica
  • signos pronunciados de envejecimiento: arrugas profundas, piel seca y fina, aspecto relajado/flácido por efecto de la “gravedad”.

Los tratamientos antiedad pueden ser elegidos según las necesidades de cada piel: la que manifiesta los primeros signos de envejecimiento o la piel en la que los signos son más evidentes y visibles, sin que tenga que corresponder con la edad cronológica. Además, dada la importancia de la hidratación cutánea, los tratamientos hidratantes pueden considerarse el primer gesto cosmético para contrarrestar el envejecimiento cutáneo.

Cómo contrarrestar el envejecimiento cutáneo

Nuestra piel envejece por numerosos y diferentes motivos. Algunos de ellos son inevitables y por tanto no se pueden cambiar, pero sobre muchos otros es posible intervenir, concretamente:

El estrés oxidativo
La investigación científica señala como una de las causas principales del envejecimiento el estrés oxidativo, o lo que es lo mismo, todas aquellas situaciones en las que tiene lugar un desequilibrio entre la cantidad de radicales libres producidos y las defensas antioxidantes. Por ese motivo, cambiando algunos hábitos es posible ralentizar el envejecimiento. Por ejemplo, evitando fumar, moderando la exposición al sol y en cualquier caso protegiendo la piel adecuadamente.
No obstante, un tratamiento antiedad puede ser un aliado inestimable. Gracias a los principios activos que ayudan a combatir directamente los radicales libres (por ejemplo, algunos antioxidantes como el licopeno, un carotenoide presente en el tomate y el extracto de lichi) y a una serie de ingredientes que respaldan las defensas naturales cutáneas (Vitaminas C y E) se puede equilibrar diariamente la “balanza” del estrés oxidativo detoxificando eficazmente la piel.

Pero además del estrés oxidativo, la atenta observación de los procesos del envejecimiento cutáneo ha corroborado las posibles estrategias para ayudar a combatirlo y por tanto a mantener la “juventud celular”. Las sustancias contra los radicales libres se combinan con ingredientes funcionales que actúan sobre otros aspectos importantes:

Comunicación entre epidermis y dermis
Existen mensajeros fisiológicos que controlan la comunicación entre la epidermis y la dermis denominados SGF (Skin Growth Factor), factores de crecimiento epidérmico. Los SGF están relacionados con la actividad de los fibroblastos, o lo que es lo mismo, las células de la dermis que producen colágeno, elastina y ácido hialurónico. Sin embargo, estos importantes mensajeros disminuyen con el paso de los años, pero existen sustancias, como el extracto de Crocus chrysanthus, que ayudan a combatir la liberación de estos factores que a su vez defienden la regeneración natural de la piel.

Acortamiento de los telómeros
Los telómeros son pequeñas porciones de ADN que se encuentran en los extremos de cada cromosoma. La parte terminal del ADN es muy inestable y por tanto la función de los telómeros es impedir que las terminaciones de los cromosomas se enreden y adhieran unos con otros. ¡Son comparables a las protecciones que se encuentran en los extremos de los cordones de los zapatos! Los telómeros se consideran los relojes biológicos de la célula, se acortan cada vez que la célula se divide, marcando de este modo el inexorable paso del tiempo.
No existe la posibilidad de alargar los telómeros, pero es posible ayudar a combatir su acortamiento para alargar la vida de la célula. Para algunos principios activos, resultado de la investigación científica, está demostrada esta actividad especial (GGP = isopropanol geranilgeranil).

Proteínas de la “juventud”
En los fibroblastos, células de la dermis responsables de la estructura de la piel (colágeno, elastina, ácido hialurónico) ha sido descubierta una proteína especial - klotho – la cual, favoreciendo los mecanismos de reparación y detoxificación, mantiene la eficiencia y la vitalidad de las células, es decir su “juventud”. El nombre de esta proteína, klotho, deriva de Cloto, la diosa más joven de entre las Moiras de la mitología griega, relacionada con el nacimiento.
Algunas sustancias derivadas de vegetales como el extracto de alga de nieve o snow algae (Coenochloris signiensis) son capaces de ayudar a combatir la síntesis de klotho y de activar los mecanismos dinámicos de la juventud celular.

Para profundizar en el tema puedes leer nuestro artículo:
Manchas Cutáneas


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Todos los productos BioNike de las líneas TRIDERM, DEFENCE y PROXERA están formulados para reducir el riesgo de intolerancia y son adecuados para las pieles sensibles. De hecho están sometidos a la prueba del níquel, SIN conservantes, SIN perfume (o con perfume libre de alérgenos), SIN gluten, y elaborados con ingredientes rigurosamente seleccionados y controlados.

Te recomendamos en cualquier caso consultar con tu farmacéutico y/o tu dermatólogo que te aconsejarán lo mejor posible.

¿Sabías que?

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