Dermatitis atópica: qué es y cómo tratarla

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel con intenso prurito, rojeces y sequedad cutánea.
Afecta al 5-20% de los niños y al 1-3% de los adultos. Generalmente en el 60% de los casos la aparición se produce en los primeros dos años de vida.
Durante la edad pediátrica los dos sexos están afectados por igual mientras que, en la edad adulta, las mujeres la padecen de manera preponderante.
Los estudios realizados indican un nivel de incidencia superior en el Norte de Europa, Australia, Japón y, a la inversa, niveles más bajos en Europa central y oriental y en los países asiáticos.

Cabe destacar que en algunos países se registra una inversión de tendencia con una incidencia de DA en el adulto aumentada en 2-3 veces en los últimos 30 años en los países industrializados y se barajan influencias relacionadas con el sobrepeso, la alimentación, el clima y la contaminación.

¿Cómo se manifiesta?

La dermatitis atópica no es una enfermedad contagiosa. Se define “crónica” por la presencia de fases agudas de las manifestaciones y fases de mejoría del estado general de la piel con remisión de las lesiones.
Por lo general es evidente una evolución estacional puesto que la dermatitis atópica tiende a empeorar con el clima frío y seco del invierno, mientras que mejora con el calor del verano. De hecho, la exposición solar correcta puede dar lugar a una mejoría espontánea.

Las lesiones cutáneas de la DA se presentan con una distribución típica que varía según la edad.
Desde el punto de vista clínico, se puede establecer una serie de fases dependiendo de la edad del paciente y de la distribución de las lesiones:

1.            Fase del lactante o de la primera infancia: desde los cuatro meses a los dos años de edad, afecta generalmente a piernas, mejillas y cuero cabelludo

2.           Fase del niño: desde los dos a los diez años. Parte interior de los codos y detrás de las rodillas (zonas extensoras)

3.           Fase del adolescente o del adulto: a partir de los diez años. Rostro, sobre todo párpados y zona perioral, cuello y nuca.

Las manifestaciones más importantes de la DA son la sequedad cutánea y el intenso prurito, lo que comporta una incontrolable necesidad de rascarse que provoca un círculo vicioso porque causa heridas nuevas con el riesgo de infecciones secundarias y engrosamiento cutáneo.

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En la DA la piel presenta una alteración significativa de la barrera epidérmica con la consiguiente xerosis, es decir, extrema sequedad y mayor permeabilidad, lo cual la vuelve más irritable y sensible a los alérgenos. Además, se ha demostrado una modificación de la flora bacteriana cutánea que facilita la colonización por parte de bacterias patógenas como el Staphylococcus aureus que puede provocar infecciones y empeorar las manifestaciones de la DA.

¿Cuáles son las causas de la DA?

Las causas de la aparición de esta patología se deben principalmente a factores hereditarios y genéticos y a factores inmunológicos como por ejemplo alergias alimentarias o de contacto. Muchas veces se asocia con el asma y/o la rinoconjuntivitis alérgica.

El diagnóstico de esta patología no es siempre fácil de confirmar. De hecho, las manifestaciones cutáneas son parecidas a varias enfermedades. Hasta la fecha no existen pruebas específicas de la dermatitis atópica, por consiguiente, se han adoptado una serie de directrices que le permitan establecer al médico un diagnóstico clínico.
La puntuación de gravedad de la DA la define el SCORAD, o lo que es lo mismo, Scoring Atopic Dermatitis, un sistema desarrollado por un equipo de especialistas (European Task Force on Atopic Dermatitis, 1993).
Este sistema combina criterios objetivos, es decir, la gravedad y extensión de las lesiones cutáneas con criterios subjetivos como el prurito y la pérdida de sueño.
Según la puntuación del SCORAD la dermatitis atópica está clasificada en:

  • LEVE con SCORAD < 15      
  • MODERADA con SCORAD comprendida entre 15 y 40  
  • SEVERA con SCORAD > 40.

La DA tiene un gran impacto sobre la calidad de vida del niño, y por consiguiente sobre la familia, debido a los trastornos del sueño, así como en lo que respecta a las actividades escolares y lúdicas. En el adulto puede afectar negativamente en la actividad laboral y en la esfera social.

Tratamientos dermocosméticos en los casos de DA

Aparte de la terapia farmacológica de las fases agudas, basada en el control de la inflamación, la aplicación de productos cosméticos emolientes e hidratantes asume un carácter terapéutico. De hecho, se habla de “basic therapy”, o lo que es lo mismo, de formulaciones que restaurando y preservando la función barrera de la capa córnea, mejoran la condición de sequedad crónica, ayudan a calmar el prurito y previenen la aparición de complicaciones. Según los estudios clínicos también resulta que el uso de hidratantes permite una prevención de las recidivas y una consiguiente reducción del uso de corticoides tópicos.
El tipo de aplicación de estos tratamientos consiste generalmente en una frecuencia diaria, o incluso superior según el grado de xerosis cutánea, y deberían tenerse en cuenta las condiciones climáticas.
Los tratamientos más adecuados para la “basic therapy” están formulados en forma de emulsiones, es decir, sistemas constituidos por una fase acuosa, ingredientes hidrófilos y componentes de la fase grasa. Dependiendo de la cantidad y de las propiedades emolientes de estos componentes es posible realizar formulaciones más adecuadas para su uso en la estación calurosa y otras indicadas para la más fría.

Una correcta limpieza también puede contribuir al bienestar de la piel atópica. Deberá tener una acción higiénica eficiente para restablecer el equilibrio de la flora cutánea y mantener bajo control las bacterias patógenas, pero al mismo tiempo debe ser delicada y con un pH más bien ácido.  Las formulaciones están elaboradas con tensioactivos suaves, anfóteros o no iónicos, que producen poca espuma, pero con la ventaja de no agredir la piel y de ser adecuados incluso para lavar el cabello limpiando delicadamente el cuero cabelludo.

El baño, con respecto a la ducha, puede aportar mayores efectos emolientes, sin embargo, generalmente se recomiendan baños o duchas rápidos y con agua templada. El cuerpo hay que secarlo presionando suavemente la piel con la toalla sin restregar.

Para evitar las dermatitis de contacto de tipo irritativo y alérgico, frecuentes en los casos de dermatitis atópica debido a la mayor permeabilidad cutánea, es importante elegir productos formulados con pocos ingredientes altamente tolerados por la piel y sin los ingredientes más comunes causantes de alergias como el perfume y algunos conservantes.

Consejos prácticos para reducir las molestias de la dermatitis atópica

Casa: no calentar demasiado la vivienda y ventilarla a menudo, evitar la moqueta y el humo del tabaco, además de potenciales alérgenos (polvo, ácaros)

Ropa: no utilizar lana ni tejidos sintéticos en contacto con la piel, mejor mejor preferir el algodón. En los casos de DA infantil, tapar al niño de manera adecuada, porque el sudor agudiza el prurito. Se pueden usar detergentes normales para lavadora, procurando enjuagar bien los tejidos. Evitar tender en el exterior la ropa lavada durante el periodo primaveral.

Deporte: evitar los deportes en general pues, al causar un aumento de la sudoración, pueden provocar más molestias. Mejor moderar la actividad deportiva e, inmediatamente después, bañarse o ducharse. El cloro de las piscinas puede aumentar el estado de irritación cutánea y por tanto acentuar el prurito. Además de la limpieza con agua templada después, puede ser útil aplicar un producto barrera antes de zambullirse.

Sol y mar: siempre con una adecuada protección, la exposición solar mejora las condiciones generales de la piel. Después de bañarse en el mar enjuagarse con agua dulce. 

Para profundizar en el tema lee también nuestros artículos:
DIC y DAC: dermatitis de contacto irritativa y dermatitis de contacto alérgica
Piel sensible e intolerante: qué es
Piel hipersensible: qué es


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Todos los productos BioNike de las líneas TRIDERM, DEFENCE y PROXERA están formulados para reducir el riesgo de intolerancia y son adecuados para las pieles sensibles. De hecho están sometidos a la prueba del níquel, SIN conservantes, SIN perfume (o con perfume libre de alérgenos), SIN gluten, y elaborados con ingredientes rigurosamente seleccionados y controlados.

Te recomendamos en cualquier caso consultar con tu farmacéutico y/o tu dermatólogo que te aconsejarán lo mejor posible.

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TRIDERM ALFA BASE LIMPIADORA es un producto limpiador adecuado tanto para el cuerpo como para el cabello, TRIDERM ALFA BASE NO GRASA y TRIDERM ALFA BASE GRASA son ideales para el tratamiento diario hidratante y emoliente respectivamente en la estación calurosa y en la más fría.

TRIDERM ALFA PASTA BASE está formulada para proteger rojeces y grietas, con una acción calmante y barrera. Con un 25% de óxido de cinc y un 25% de almidón de maíz, es útil en presencia de fenómenos exudativos de la piel.

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